sábado, 14 de diciembre de 2013

Caravaca – Archivel, y vuelta.

Caravaca – Archivel, y vuelta.

La Segunda etapa del Camino de Andalucía, entre Archivel y Caravaca ha sido la ruta de senderismo que ha tocado esta vez.
 

La segunda etapa de este camino de Andalucía, desde Archivel a Caravaca, se puede dividir a su vez en dos mitades, con la idea de hacerlo ida y vuelta y no tener que depender de terceros que nos lleven al punto de origen o nos recojan del destino. La primera mitad seria saliendo desde Caravaca por el llano de Béjar hasta el cruce de caminos del puntal de Asperillas, donde el asfalto sigue a la derecha, y un camino o pista forestal queda a la izquierda. En la foto de arriba se puede ver el punto inicial del cruce mencionado, marcado en el mapa sobre el recorrido total.

Al principio del camino de la derecha, el de asfalto, hay un pequeño hueco donde se puede aparcar, para desde allí iniciar la segunda mitad en que se ha dividido el recorrido, utilizando la pista de la izquierda que nos llevar hasta Archivel. La distancia total desde Caravaca hasta Archivel son unos 17 Km. también depende desde que punto salgamos, pero de todas formas hacerlo ida y vuelta es algo largo para una mañana de paseo. Así que la opción de hacerlo en dos veces me resulta más llamativa.



La primera mitad del recorrido se ha hecho varias veces, es un tramo que conocemos por haberlo utilizado en varios de los paseos como el del Llano hacia Bollain, hace ya un par de años, o el de la Barquilla hacia la Casa del Vicario y a continuación terminar por este llano de Béjar.

La segunda mitad del recorrido, el de hoy, se quedo pendiente hace esos dos años cuando se ando por esta zona. Aquí dejo el enlace también de ese paseo que también está en el blog.
  

Bien, pues como decía dejando el coche en ese pequeña zona de la derecha, me dispuse a comenzar mi paseo hacia Archivel por esta parte del camino GR 7.1, donde vemos las marcas rojas y blancas que nos lo indican, junto con las amarillas al comienzo, que también nos dicen que hay otro PR señalizado, el del Pinar Negro y Gavilán.



La mañana se presenta muy buena, aunque fresca recién salido el sol sobre las 8:15, pero enseguida comienza a calentar, una mañana sin aire, ni lluvia, perfecta para respirar aire puro mientras se disfruta del lugar en estos primeros metros llenos de pinos a ambos lados.
  


El camino va serpenteando en sus primeros metros, y se avanza por una senda bastante cómoda y amplia, rasgo del paseo que es común a lo largo de todo el recorrido. A la derecha se puede ver el hueco por donde pasa el otro camino de la derecha entre los montes cercanos. Enseguida el sol empieza a iluminar el camino y a mi, ya empezaba a echar en falta su calor esta mañana.

Muy cerca del comienzo, después de subir algún pequeño tramo se encuentra a la derecha el desvío del PR del Pinar Negro y Gavilán, al que le tengo ganas desde hace tiempo.



A lo largo de la mañana tuve en el punto de mira, casi siempre de frente, la Sierra de Mojantes que es el macizo más elevado dentro del término municipal de Caravaca de la Cruz, con una altura de unos 1615 metros. Es zona de especial protección para las aves (ZEPA). Donde según he leído se pueden observar todavía la presencia de algún Buitre Leonado, Halcones, y Búhos.




Avanzando un poco más se deja esa estupenda zona de pinos, y quizás más bonita parte del paseo para encontrar otros sitios por donde se pueden ver bancales que ahora están descanso para dentro de poco ser de nuevo plantados.
En muchas de las fotos de hoy se puede contemplar la preciosa silueta de la Sierra de Mojantes de nuevo, como decía nos acompañara en el horizonte, y podremos observarla desde lo lejos, a lo largo de todo el recorrido.
  


El siguiente sitio en llegar es a un cruce donde el camino se corta de frente y hay que girar a la derecha, hay una señal y un mojón de piedra que indica la continuidad del recorrido. Al frente y desde alto, se puede ver abajo el asfalto del camino viejo de Archivel.



Siguiendo paralelo al cauce del Río Argos nos vamos acercando cada vez más en dirección a las Oicas, se ven cerca del río distintos cortijos, con nombres como casa Alta del Río, Cortijo de la Peseta o Cortijo de las Oicas de en medio.





La llegada aquel lugar me trajo sentimientos contrapuestos, tristeza por recordar la primera vez que fui allí hace tiempo cuando una persona me enseño el lugar, y me contó anécdotas de allí en su infancia. Y alegría por haber conseguido andar ese nuevo tramo y volver a ese bonito lugar después de dos años.



De las ruinas de la antigua Fabrica de la Luz de las Oicas, se puede leer en los carteles próximos al lugar, que se trataba de utilizar el agua propia del río Argos, que por medio de un azud, el de las fotos de arriba, desviaba el agua por un canal hasta hacerla caer desde alto y con fuerza en un cubo, donde había una turbina, la cual se encargaba de producir la electricidad.

Aquí se encuentra al lado del río un pequeño descampado, donde me contaron que los domingos de Pascua y otros días de meriendas al aire libre, suele venir la gente de las proximidades a pasar el día en el campo, mientras los zagales se entretienen subiendo y bajando por las distintas cuestas cercanas, disfrutando todos así de la tranquilidad del lugar, a la sombra de estos altos árboles, que seguro bien se agradece en época estival, y de la humedad proporcionada por el agua río.



 
Después de mojarme hoy las botas de nuevo, para cruzar este pequeño riachuelo que queda, y de subir después una pequeña cuesta, encuentro un pequeño mirador, donde se puede ver un paisaje de montes estupendos a la espalda, y donde hay un cartel indicador que explica un poco sobre el paisaje que se puede observar desde allí. Dando datos por ejemplo sobre el Pinar Negro, Gavilán, y cerro de los Siete Peñones, montes que dejamos hace un rato más cercanos en el camino del Llano, y que desde aquí todavía podemos localizar a lo lejos.

Una vez contemplado el paisaje y parado allí unos minutos, seguí hacia la derecha por el asfalto en dirección a Archivel.



De nuevo el único punto negativo del día lo protagonizaron los perros, al igual que en los días anteriores. En las primeras naves que se ven a la llegada, es una zona de plantaciones de maíz, que ahora en diciembre está parada hasta la nueva siembra, y donde se pueden ver balas de paja prensada o de los restos del maíz embalados en grandes bloques a la derecha junto con los aperos y maquinas de labrar, etc. Hay allí unos cuatro perros bastante grandes y dos o tres de ellos sueltos, sin alambrada por en medio ni nada, al verme se pusieron como locos ya la primera vez que pasé en la ida por el camino.

Yo guarde todo lo que pude las distancias, y sin hacerles caso, seguí andando muy despacio casi sin mirarlos, lo mas retirado que pude como digo de donde se encontraban, pero no hay otro camino por donde pasar sin meterse en el bancal, así que hay que pasar por allí. Asustado y esperando que en cualquier momento uno de ellos me atacara, conseguí avanzar algo más y logré que por fin ignoraran que estaba allí.
 



Siguiendo el camino, se pasa por un huerto solar en un buen llano, y en breve se pasa junto a la salida del camino viejo entre Archivel y Caravaca que queda a la izquierda conforme la dirección que llevaba, y a los pocos metros se ve el instituto Alquipir de Archivel que también queda a la izquierda. De frente ya se ve el cruce de la carretera principal que viene desde Barranda. Al llegar a ese cruce se gira a la derecha usando una acera con una barandilla que la separa de la carretera y que será usado a diario por los estudiantes del lugar. Enseguida se llega a la entrada del pueblo.




Al comienzo del pueblo me paré a descansar en la plaza de la Parroquia de Santa Bárbara, que según leí allí data del siglo XVIII. Las once menos cuarto marcaba el reloj de la iglesia cuando llegue. Elegí un banco al solecito en esa plaza y me dispuse a almorzar. 




Algo más arriba, al final de la recta, hay otra plaza donde hay algunos bares en los que en otras ocasiones que he venido aquí, por otros menesteres, he pasado a almorzar un platico de colesterol, como se le llama por aquí al revuelto de tocino, salchichas, lomo, morcilla, todo a la plancha o en las brasas, y que está de vicio. 

Recordé que hace poco habían estado de fiestas al ver la iluminación. Me di una vuelta por los alrededores cercanos y cuando hube descansado los pies un rato, tome el camino de vuelta.


Estaba realmente preocupado pensando en la vuelta, por lo que podría ocurrirme al pasar de nuevo por cerca de aquellos perros. Aunque sin amedrentarme, desde lejos observe que había una furgoneta en la puerta de las naves, así que pensando que el dueño de aquello estaba allí, y que tendría los perros controlados, me atreví a volver a pasar andando por el lugar. Vi el dueño desde lejos haciendo sus trabajos en la puerta, y me calme algo, pero al ir llegando al sitio vi que había un perro tumbado en la parte derecha del camino y otros dos en la izquierda, así que poco espacio tenia para no pasar cerca de ninguno.

Pasé despacio, y de nuevo los perros se pusieron violentos, gracias esta vez al dueño que los empezó a llamar no terminaron por tirárseme. Solo había un macho encadenado, y otros tres sueltos, una hembra estuvo a menos de un metro cuando me violente y el dueño también se asusto llamándolos y tirándoles alguna piedra para intentar alejarlos de donde yo estaba. 
Afortunadamente el ataque no se produjo aunque la hembra mencionada se vino detrás y bastante cerca de mí, ladrándome durante un buen rato hasta que se aburrió.

Sintiéndolo mucho no puedo recordar este trozo del paseo con agrado y no lo recomiendo, mientras haya perros sueltos en la zona. Pensando que llegar hasta la Oica y volver sin visitar Archivel, puede ser una alternativa al paseo para no tener que pasar por esas naves. 

Desgraciadamente todavía hay personas inconscientes que dejan perros corpulentos y violentos sueltos por donde pasa un camino público. En mi opinión una cadena suficientemente larga le da suficiente libertad en esos casos a los perros, y puede evitar un disgusto grave a alguna persona que pase por allí.

Que no se entiendan mal mis palabras, no defiendo el maltrato de los animales manteniéndolos atados con una cadena, nunca lo haría. Lo que defiendo es la integridad física de las personas que tenemos derecho a pasar por un camino publico sin ser atacados por perros violentos sin control.
 



Ya de vuelta, después de cruzar por el río de nuevo y subir la pequeña cuesta de la antigua Fabrica de la Luz, pude apreciar desde arriba los terrenos escalonados al lado del cauce. También algún detalle bonito más del paisaje, que no me había fijado al ir.



A lo lejos se puede distinguir el Polígono de Cavila., y detrás la Sierra de las Cabras.


Casi llegando al final, se vuelve a entrar en esa zona de abundantes pinos, donde ahora ya con el sol iluminándolos, han tomado un color precioso, ya que esta mañana todavía estaban de un color más apagado, gris como todavía el cielo y triste cuando les daba menos luz.




Vi a la izquierda justo antes de terminar, un cortado que me recordó una zona por la que también estuve hace tiempo, pero solo ligeramente viendo el lugar, y que puede que dentro de poco vuelva a visitar.

Exactamente me salió el paseo por unos 21 Km. ida y vuelta, como estaba previsto. En la vuelta no apague el aparatito para que me contara la distancia, aunque ya en coche, que había desde el punto inicial y final del paseo hasta la entrada a las Fuentes, y me marco otros 6 ó 7 Km.
Mapa y datos del paseo Caravaca-Archivel, y vuelta. Con Endomondo. 

Aquí dejo un pequeño obsequio por si hay alguien que ha seguido leyendo hasta el final.

Soneto del caminante
No despiertes jamás para vivir tu sueño
porque el sueño es un viaje más allá del olvido.
Tu pie siempre es más firme después de haber caído.
Sólo es grande en la vida quien sabe ser pequeño.

El amor llega y pasa como un dolor risueño,
como una rama seca donde retoña un nido.
Sólo tiene algo suyo quien todo lo ha perdido.
Nadie es dueño de nada sin ser su propio dueño.

La vida será tuya si sabes que es ajena,
que es igual ser montaña que ser grano de arena,
pues la calma del justo vence el furor del bravo.

Y aprende que el camino nace del caminante,
pues, por más que ambiciones, humilde o arrogante,
sólo has de ser el dueño de lo que eres esclavo.

---------- José Ángel Buesa ----------