sábado, 23 de noviembre de 2013

Senderismo Periferia de Caravaca.

Senderismo Periferia de Caravaca

Practicar senderismo en Caravaca utilizando los montones de caminos, sendas y carreteras secundarias que circunvalan la ciudad es algo muy común. Llevaba  un tiempo pensando en hacer otro recorrido urbano como aquel que puse hace tiempo en el blog, pero al final lo cambié por este alrededor de Caravaca, por la periferia cercana, utilizando algunos de esos caminos próximos. 

Se compone como de unas tres zonas independientes por las que si había salido a dar una vuelta alguna vez, pero no las había conectado hasta ahora configurando este paseo más largo, el cual pensé que merece la pena colgar en el blog.


Las tres zonas como decía, en las que se puede dividir este recorrido serian: la primera iniciando desde el camino Mayrena con dirección hacia el camino viejo de Archivel, por una zona llamada La Solana y parte del cauce del Río Argos, y puente Santa Inés. La segunda parte desde la zona de Casablanca, por la actual urbanización Nueva Caravaca, y parte del GR-253, a continuación dando la vuelta por la Cañada Riquelme hasta la casa de Torre Mata y llegar de nuevo a la autovía. Y la tercera zona por el camino del canal hacia El Bañuelo, final del recorrido del GR-7.1, paseo del barranco de Aranjuez, carretera de Moratalla y llegando así al punto inicial.  

Pues bien, comienzo a relatar, a las 8:30 empiezo en el camino Mayrena el recorrido mientras doblan las campanas para la misa del hogar de los ancianos. Comenzamos bien me dije, y es que no termina de gustarme el escándalo que producen las campanas, ni que me recuerden que antes de que me de cuenta la vida se consumirá, así que hoy disfrutaré del día.

Veo que los primeros rayos del sol crean sombras alargadas a mi paso, ya que tan solo hace media horita que ha salido y todavía no termina de atreverse a levantar en el cielo. Los cantos de los primeros pajarillos que oigo, dan los buenos días al agradable calorcito que reciben del todavía tímido sol y al caminante. Ahora si, pensé, empieza lo bueno, miro a mi derecha y veo los montes por los que en otras ocasiones he andado, y al compás de mis pasos empiezan a venírseme a la cabeza pensamientos positivos de esos paseos anteriores; ya tenia gana de salir de nuevo a andar.


 
Sigo por el camino de Mayrena hasta pasar un poco más adelante por el final del camino del huerto, y tras bajar la pequeña cuesta, tomo el primer camino que sale a la izquierda en dirección a un polideportivo, donde una vez allí, tuerzo a la derecha para subir unos pocos metros y coger el camino viejo de Archivel.


A los pocos metros del comienzo de ese camino veo una salida asfaltada a la izquierda, sitio por donde podría terminar uno de esos paseos cortos que decía que formaban parte de este largo. Después cuando pase por el otro extremo para llegar hasta aquí lo comentaré.


Siguiendo con el recorrido aparece ya delante la pequeña cuesta del Negro, que le decimos por aquí, porque a la derecha queda la cueva del Negro en el pequeño cerro.


Este año me he retrasado, llevo un mes largo de demora, ya que justo después de septiembre cuando se acaban los calores fuertes, en años anteriores era cuando comenzaba a dar paseos, este año ha sido en noviembre. También he salido algo durante el mes de octubre, pero solo paseos más cortitos.



Un poco más adelante y de frente nos encontramos con una balsa o pequeño embalse vallado, el cual dejamos enseguida atrás, y justo al terminar la valla se abre otro camino asfaltado a la izquierda, el cual tomamos. 




Mirando hacia abajo y a la derecha ya se ve el cauce del río Argos, el cual seguiremos de cerca hasta terminar esta primera parte del recorrido.



Conforme se avanzan unos metros, se ve una bajada hacia el río y hacia unas casas de huerta, pero por no meterme por el cauce, aunque también hay otro camino de tierra que va mucho más cerca del agua, seguí por el asfalto paralelo y desde arriba. Por aquí a ambos lados hay un montón de casas de campo, huertas y cortijos metidas en medio del monte. Vi además alguna que otra persona madrugadora arreglando su huerta.

También algunos perros a los que les molestó la presencia de gente ajena y lo demostraron ladrando como locos, menos mal que hay vallas, pensé, sinceramente me asustaron ya que yo iba pensando en mis cosas a la vez que me deleitaba con el paseo, con la tranquilidad de la mañana y con los sonidos de los pájaros, cuando me sobresaltaron tirándose de golpe a la verja cercana a donde yo iba andando y comenzaron a ladrarme fuerte, sin querer ni mirarlos mucho seguí avanzando pensando en lo mío, fijándome en los distintos árboles frutales que tenían plantados por aquel lugar. Entre otros, muchos olivos a punto de recoger su fruto con las primeras heladas.




Seguí un poco más entre huertas hasta que se acabó el asfalto llegando a un camino de tierra, el propio cauce del río. Pues bien aquí se tuerce a la izquierda, si el río llevara más agua a partir de aquí quizás no podríamos pasar andando. Pero como solo trascurre un pequeño riachuelo, o no se si llamarlo ni eso, el cual hoy tendremos que cruzar más de una vez sin que suponga mucho problema, pues seguimos adelante tranquilamente.


Siempre al lado de donde agua se ven pájaros acercarse, o irse al notar nuestra presencia saliendo entre los juncos y demás arbustos cercanos y propios de donde hay agua. En algunas pequeñas charcas se solían ver ranitas en la zona, hoy no me percate de su presencia.


Un poco más adelante ya se ve a la izquierda un camino de asfalto, que va de nuevo entre las casas de huertas, a cerrar ese primer recorrido que comentaba antes, pero mi camino hoy es algo más largo, así que sigo de frente viendo la Casa del Río y el puente de Santa Inés al frente y a lo lejos. 




Justo antes de pasar bajo el puente cruzo a la parte derecha del río aprovechando unas piedras que alguien puso a propósito utilizándolas para el mismo fin antes que yo. Por ese lado el camino es más directo y amplio que por el otro. 



Después de pasar bajo el puente y pararme un segundo a contemplar sus ojos, sigo avanzando por una senda algo más estrecha, quizás una de las partes menos cómoda de andar o quizás la más bonita, va en gustos, el caso es que es muy corta y enseguida se acaba, dejándonos en asfalto de nuevo. Desde allí se puede ver arriba a la derecha sobre el desnivel del cauce la cruz de la rotonda de entrada a Caravaca, el edificio de un salón de celebraciones y la autovía.



A los pocos metros como decía se sale de la senda para incorporarse de nuevo al asfalto, cogiendo el tramo de carretera que va de los salones citados hacia el cruce entre la zona de los Molinos de Papel y Nueva Caravaca o Casablanca.


 
Al llegar a ese cruce giramos hacia la derecha para pasar bajo el puente o paso bajo la autovía y subir hacia la urbanización. 

Comienza aquí esa segunda zona del recorrido, mencionar que hay allí dos caminos asfaltados, uno a cada lado de la autovía, los cuales alguna vez también los hemos andado recorriendo la zona y dando pequeños paseos de ida por un lado y vuelta por el otro, o incluyendo además parte de lo que hoy vamos a recorrer por los lugares cercanos, pero siempre antes empezando y terminando en los Molinos. Varios de los recorridos más cortitos por esta zona son también interesantes.


Se continúa ahora subiendo la pequeña cuesta hacia la urbanización, a los pocos metros antes de llegar a las primeras viviendas sale a la izquierda un camino asfaltado. Llevamos viendo unas señales rojas y blancas desde antes de cruzar bajo la autovía y dichas señales nos conducen hacia ese camino de la izquierda, nos indican que ese tramo forma parte del GR-253.




Por esta zona se sube alguna que otra cuesta, todo por asfalto, alejándonos y dejando unas estupendas vistas atrás a lo lejos. Este trozo del paseo también es bonito porque nos adentramos en zonas de vegetación de pinos y más de monte visible en ambos lados.


Al poco tiempo llegamos a un cruce, viendo la sierra de las Cabras al frente, por la derecha sigue el camino del GR, hacia la Encarnación, en dirección a la zona de las Tres Carrasquicas, hace tiempo fuimos por allí también a visitar la ermita y el entorno, hicimos dos buenos paseos que también quedaron reflejados en el blog. Hoy se gira a la izquierda para seguir ruta por el recorrido pensado.



Hay que pararse para ver a lo lejos unas preciosas vistas que se ven de la ciudad y de los montes que la cercan, desde un pequeño descampado que queda a nuestra vera antes de seguir. También a la espalda se pueden ver las estupendas vistas de la Sierra de las Cabras.




Por aquí tuve mi segundo sobresalto del día con perros, otros perros al igual que antes esa mañana se pusieron a ladrar como locos a mi paso detrás de una verja, con la diferencia de que ahora habían otros dos perros más sueltos, que al oír el alboroto de los primeros vinieron también. Luego después comprendí que no fueron los mismos que ladraban los que vinieron corriendo hacia mí, aunque en aquel momento pensé que si lo eran, que se habían salido por algún hueco de la verja, y que venían a atacarme.

Afortunadamente no fueron los mismos, y estos que vinieron hacia mi no eran violentos ni estaban defendiendo su territorio, quizás solamente estaban por allí sueltos dando un paseo, me vieron, y se acercaron a darme un par de vueltas alrededor y cuando vieron que no les hice caso se fueron. Aunque me encantan los perros pero después del día de sobresaltos que llevaba estaba un poco asustado, y preferí solo mirarlos de reojo y seguir andando, así que se volvieron a ir a sus cosas saltando y corriendo por aquellos descampados entre los matorrales y dejándome a mi con las mías.




Conforme se avanza se nota que le vamos dando la vuelta a ese camino circular, teniendo primero atrás Caravaca, después a la izquierda y poco a poco la iremos viendo de frente. A lo lejos ya se puede ver con claridad la alameda de árboles de la carretera de Cehegín, hoy se distingue perfectamente en sus hojas un tono marrón claro uniforme propio del otoño.



Un poco más adelante comienza ya la pequeña bajada por la casa de Torre Mata, que lleva hacia una zona urbanizada de nuevo, con la autovía delante y otro paso por debajo de ella por el cual volvemos al otro lado. Donde podemos ver cerca otro salón de celebraciones. En mi caso hice unos metros hacia la derecha antes de pasar al otro lado para luego cruzar un poco más adelante por un paso de aguas bajo la autovía bastante alto y ancho por el cual pueden pasar perfectamente personas andando.



Pues bien, una vez al otro lado, se sigue avanzando hacia la derecha por el camino asfaltado también, teniendo la autovía a nuestra derecha conforme andamos. Llegamos hasta una casa encalada de blanco que casi corta el camino, se ve a la izquierda una fábrica de mármol, la carretera de Cehegín con sus árboles, y el edificio de otro salón más de celebraciones, que se encuentra justo por donde tendré que cruzar la carretera. Al fondo se ve la larga recta del canal.



En estos últimos metros antes de llegar a todo lo comentado nos volvemos a encontrar con el río Argos, o lo poco que queda de él, el cual tenemos que volver a cruzar para poder seguir avanzando, justo al lado de por donde pasa la tubería del canal también. Me queda imaginar lo que este río pudo haber sido en otras épocas.



Llegamos a un punto de peligro del recorrido donde una vez cruzada la Vía Verde, con mucha precaución y cuidado con el tráfico se tiene que cruzar la carretera para poder seguir con el recorrido. Desde aquí hasta el final sería la tercera zona.



Una vez en el otro lado contemplamos el camino largo y recto del canal que se adentra hacia arriba, por el que sigo andando. Al poco tiempo se ve un primer cruce con carretera asfaltada, el cual ignoré, aunque se puede usar para volver, al igual que el siguiente que fue el que cogí.




La diferencia es que el primero está todo asfaltado y es usado con vehículos para recorrer la zona habiendo así más trafico, y el segundo por donde gire a la izquierda al final del todo, tiene una parte de monte con unos metros de senderos, es parte del final del GR-7.1 a su llegada a la ciudad, un recorrido más bonito, algo más incomodo de andar quizás, pero con mayor atractivo para mí.




Saboreando los últimos metros del día, se sube por una senda que deja ver a lo lejos el Castillo de Caravaca. Después se baja llegando al club hípico, para en breve justo antes de llegar al colegio del Salvador, girar a la derecha por el barranco de Aranjuez, el cual reformaron acondicionándolo para pasear por allí. Pasando por debajo de las murallas del Castillo.




Muy cerca del final se sale a la calle de Las Monjas, cruzándola para seguir hacia la carretera de Moratalla por los caminos cercanos a ella, se ve a la derecha otro salón, que ya es el cuarto que hoy vemos, bien se podría haber llamado el paseo de hoy la ruta de los salones, ya que se pasa cerca por los cuatro que hay en Caravaca.




Por fin saliendo junto a la gasolinera al lado del puente en la avenida Andenes, solo queda continuar unos pocos metros más para llegar donde comenzamos esta mañana hace unas horas.
 
 
Bien podría ser este un recorrido del tipo sendero natural por las cercanías de Caravaca, o una ruta del tipo PR, pequeño recorrido, sin montaña y asequible para todos. Algo más de unos 20 Km. han salido al final, casi 22. 

Y así comenzando y terminando en el camino Mayrena se consigue completar el recorrido circular previsto.