sábado, 5 de enero de 2013

Bullas - Estrecho del Capitán - Castellar, PR-MU 32.1


El recorrido de hoy es el PR-MU 32.1 – Variante del estrecho del Capitán – vuelta al Castellar, en Bullas. 

Nos interesaba visitar el Salto de Usero, queríamos ver agua, y esa fue la excusa que nos pusimos para dar el paseo de hoy.


Saliendo del Camping La Rafa el circuito casi circular pensado pasa por parte del sendero PR-MU 32, como inicio y fin del paseo, hasta llegar a la zona del PR-MU 32.1 que da la vuelta al Cerro del Castellar. Dejando para el final, el premio, la visita al Salto del Usero que está a unos 3 Km. del final del recorrido.
 
Tomando el Camino del Molino de Enmedio por la calle Casa del Camino, que se encuentra paralela por su izquierda al paseo que conduce al Camping de La Rafa comenzamos a andar.


Aunque en los carteles indique el comienzo del sendero desde el Camping a través de los aparcamientos, a continuación un campo de fútbol con césped, y luego saliendo del camping por una puerta trasera metálica, esa puerta normalmente está cerrada. Así que para no tener que darle la vuelta entera al camping, por dentro primero y después por fuera bordeando la tapia, y siendo un poco absurdo ese primer tramo, es recomendable empezar a andar directamente en el camino mencionado. Hay también un pequeño sitio para dejar coches casi enfrente de por donde se encuentra la puerta metálica de salida y final del camping.



Se notan los efectos producidos por culpa de las lluvias torrenciales y la maleza, ramas, cañas y residuos arrastrados por las aguas a lo largo de las últimas lluvias que tuvimos en los meses anteriores, y que por su volumen e intensidad hicieron más de un desastre por estas zonas también. Los vimos en todo el recorrido del río, así como en la zona del Salto.

A 1,5 Km. desde el Camping encontramos el cartel indicador del sendero. Se gira a la izquierda para empezarlo dejando el asfalto, el sendero comienza bajando por una senda  pasando por delante de una residencia canina, para poco a poco descender hasta llegar al río, donde hay un pequeño paso. El cual según nos comentaron, antes, dependiendo de la lluvia, y de cómo viniera el río, se podía cruzar o no por allí, nosotros no tuvimos ningún problema esta vez.



A continuación se sube una cuesta, y después de unos 2 Km. desde comienzo, se llega al punto donde hay que desviarse para empezar el 32.1 dando la vuelta al Cerro del Castellar. Lugar al que volveremos después de hacer todo el recorrido por el cerro y visitar el Salto del Usero al final.



Después de subir alguna cuesta más se empiezan a ver paisajes bonitos, donde se dejan ver grandes casas de campo entre las huertas. En algunas de las casas se pueden contemplar las chimeneas humeantes desde bien temprano de la mañana. Vemos también detalles como las lindes de las huertas construidas con piedras que sirven también como muro en el camino.


Seguimos andando en unas zonas de huerta, con el Castellar siempre a nuestra derecha. Pasando primero por la umbría y luego por su solana, para luego más adelante que volveremos a la umbría.




Esta parte de Bullas tiene zonas con diferentes y largos campos de cultivos: viñedos, almendros y albaricoqueros. Donde imaginamos lo bonito que estaría el lugar en primavera con todo en flor. Recordamos entonces aquel paseo hacia la Venta del Pino que hace tiempo hicimos y que también contamos en el blog. Hay un momento donde se tienen a la izquierda los almendros y a la derecha los albaricoqueros, y cunado estén todos en flor tiene que ser un encanto pasar por allí.

Bullas, es tierra de grandes vinos, y como en paseos anteriores por estas zonas siempre hemos visto muchos viñedos.




Después de la zona de huertas y de pasar bajo la pared de roca que nos trajo recuerdos de nuestra querida peña Rubia, se entra en otro tipo de terreno propio de monte. Para durante un rato descansar del sol, en la sombra de los pinos y donde la humedad se nota bastante, camino rodeado de árboles, con muchos juncos cerca del camino, señal de que hay agua cerca normalmente.




En breve se vuelve a salir a zonas de cultivos, otra vez más almendros y albaricoqueros, y el camino nos lleva hacia un cruce donde están todas las direcciones perfectamente señalizadas con postes de madera.



Después de ese cruce, al poco tiempo llegamos a otro cruce con la carretera, donde hay que circular con cuidado durante unos metros, quizás un kilómetro o poco más, andando por el asfalto y donde hay que estar atentos a los coches.



Todo el monte se ve lleno de pinos verdes iluminados por el sol. Durante el tramo de carretera se pasa por el cruce que lleva hacia la Venta del Pino, pero nuestro desvío está un poco más adelante. El cual nos vuelve a meter de nuevo a la umbría del Castellar.



Entrando por una nueva primera zona de monte con preciosas vistas en subida. Quizás la única subida un poco más notable del día, y que después bajamos de nuevo por zonas de casas y cultivos, donde pudimos ver alguna persona mayor encargándose de su rinconcillo de tierra con todo el cariño.




Se encuentra algún cruce aquí algo menos señalizado, por ejemplo en la ultima foto se puede ver un montón de piedras señalando el camino de la derecha, pero el que debemos coger nosotros es el de la izquierda. Después de asomarnos un par de metros hacia delante ya vimos piedras pintadas con las marcas amarillas y blancas bien conocidas, en el camino izquierdo.



Algo más adelante contemplamos las estupendas vistas de Bullas a lo lejos. Al final de este camino sale a nuestra izquierda una bajada por una senda estrecha que pasa entre los huertos de más casas de campo, no vimos señal visible en el cruce, pero es por aquí por donde bajamos, ya que la otra alternativa era seguir hacia delante, donde había una subida por la ladera y sin senda. 



En un principio dudamos ya que pensamos que la bajada nos conducía de nuevo a la carretera, pero no es así. Ese es el camino correcto para llegar al Salto del Usero, al que llegaríamos en breve. Conforme íbamos bajando ya si que se ven señales pintadas en las piedras.



A los pocos metros hay un cartel con indicaciones para todas las direcciones, una de ellas hacia el lugar donde tantas ganas teníamos de llegar, que nos indica que está a tan solo 250 m. del cruce. Un cruce con un camino en bajada hecho con piedras redondeadas y lisas propias del río, incrustadas en el cemento.




Una primera vista impresionante nos advirtió de todo lo bonito que íbamos a ver cuando bajásemos algún metro más. Desde la primera zona superior se puede contemplar todo sin tener que bajar cerca del agua. Aunque lo agradable es revisar el lugar palmo a palmo para ver todos los rincones y detalles. 



A continuación de esa primera inspección desde lo alto, bajamos hacia la izquierda donde el ruido del agua más se oía, ya que nos encontrábamos justo encima de donde está el salto. Una pequeña cascada de agua entre las rocas desde donde a alguien le dio un poco de vértigo mirar hacia abajo. Lugar donde sabemos que desgraciadamente han pasado accidentes por tirarse entre las rocas hacia el agua de abajo en las pozas. 



Entre las rocas existen grandes pozas llenas del agua que va resbalando por las rocas, la que a su paso las va esculpiendo a su antojo, de manera perfecta y artística a lo largo del tiempo. Las gotas del agua resbalaban por cada rincón de las rocas, provocando una lluvia constante sobre los laterales de las pozas cercanas, y haciéndonos disfrutar con los sonidos y colores del agua y de las estupendas vistas de alrededor. 



Fue una grata sorpresa todo lo que allí vimos, se notaba que las últimas riadas habían dejado algunos restos de suciedad, propios del arrastre del agua a su paso por distintos sitios, pero el lugar es precioso, merece la pena visitarlo y respetarlo.


Hicimos fotos y nos relajamos contemplando las vistas de allí, disfrutando del sonido del goteo cayendo sobre al agua, y viendo las distintas pozas cercanas con sus diferentes colores, producidos por la mayor o menor profundidad del agua en ellas.


Un rincón verdaderamente bonito que sin duda hay que visitar. Pero que nosotros debíamos abandonar ya, para tomar el camino de vuelta y terminar el paseo. Así que volvimos a subir por el caminito de piedras y seguimos entonces hacia nuestra izquierda sabiendo que La Rafa estaba a unos 3 Km.




Los últimos metros antes de llegar al cruce donde termina el recorrido del  32.1 y donde comenzamos a dar la vuelta al Castellar, se andan por una pista amplia, desde donde sin lugar a duda seguimos viendo bonitos paisajes, que merecen pararse unos segundos a contemplar. Enseguida pasamos por el cruce que nos conduce bajando de nuevo al pequeño paso del río, para a continuación subir la última cuesta que ya conocíamos del principio esa mañana y regresar donde comenzamos. Hoy el recorrido elegido se ha terminado con algo más de 17 Km.