sábado, 24 de noviembre de 2012

PR-MU 86 – Santuario Virgen de la Esperanza – Calasparra.

Ya ha tocado el turno de andar una zona de Calasparra. Desde el Santuario Nuestra Señora de la Esperanza, comúnmente llamado Santuario Virgen de la Esperanza, por el Sendero del Atajo, PR-MU 86, y en la vuelta tomando la ruta de la Senda de la Huertecica PR-MU 86.1. Alargando así un poco el paseo y visitando todos esos lugares de los que había oído hablar tan bien. 


Entrando en la Reserva Natural de Cañaverosa, pasando por el Camping Los Viveros, Las Lomas de la Virgen, Cañada de Manrique hasta llegar a Calasparra. Al llegar se da la vuelta y se toma otro camino que nos lleva a cruzar el río Moratalla, llegando así hasta el Mirador del Campillo, Senda de la Huertecica, Bosque de Galería y de nuevo al Santuario.




Sinceramente quedé sorprendido gratamente de lo que se ve por aquí, ya que aunque si había venido de visita anteriormente a ver el Santuario, a alguna boda, dar una vueltecita, comer en el restaurante, y en ese plan, pero nunca me había puesto a andar por ésta zona, y era otra espina que tenia clavada desde hace tiempo.



A las horas que llegue a éste Santuario excavado en la roca, el silencio envolvía el lugar,  causándome impresión, y la soledad que se percibía bajo esa inmensa pared de piedra, con el bosque, y el río Segura solamente como testigos de mi visita, hacia que impresionara un poco más el sitio todavía. No como en otras ocasiones, ya que cuando había venido por aquí había sido a otras horas con más gente visitando el lugar. Hoy solo se oía el agua circulando abajo por el río, donde hay un paseo con bancos de piedra, merenderos y demás, donde pasar un rato sentado oyendo el agua tranquilamente, o ¿por qué no?, tomando una buena merienda al fresco, en una tarde de esas de las que ya se echan en falta cuando va llegando el frío. 




No puedo dejar de decir lo bien cuidado, limpio y todos los detalles que tiene el lugar, no había ni un papel, ni una hoja en el suelo, no faltaba ni un rincón sin una planta, sin una flor adornando alrededor de un árbol, o una ventana. Realmente lo tienen precioso, y a esas primeras horas que como decía, no había nadie, aún se podían apreciar más los detalles sin que nadie perturbara la calma. Me he quedado encantado con el lugar.


El paseo pensado para hoy ha comenzado pasando por la puerta del Santuario, y avanzando a lo largo, viendo así todo el recinto hasta salir por la otra punta de nuevo al asfalto de la carretera, donde al comienzo vemos un cartel indicándonos que estamos en la Reserva Natural Cañaverosa. Casi a continuación hay una fuente con un caño muy particular, que según he leído se llama de Las Juntas, y un corral rodeado por abundantes zarzas, y ortigas, plantas poco recomendable tocar.




No hay que esperar mucho para pasar junto al río y seguir oyendo el agua en movimiento, ya que desde el comienzo lo tenemos al lado. Nos va a acompañar durante la salida del recinto y en los primeros metros bajo el desfiladero, donde ésta mañana se nota la humedad de haber llovido durante la noche, además de la propia del río, viéndose el suelo mojado, y en las hojas de la vegetación cercana se aprecian gotas resistiéndose a resbalar por las hojas.



Se avanzan los dos primeros Km. por asfalto, entre cientos de árboles y llegando al Camping Los Viveros enseguida. Me paré a ver el cartel que explica por donde transcurría el PR-MU 86.1, sendero “Senda de la Huertecica”, al cual no le perdí de ojo para la vuelta. Bastante mejor explicado aquí que en el cartel del Santuario. Unos pocos metros atrás en una curva observé una señal que indicaba la entrada, o que para mi sería la salida del sendero al final de la mañana.



Después de un ratito de ir andando por una zona llamada Las Lomas de la Virgen se deja el asfalto para coger otro camino de tierra a la derecha. Pasando ahora por una zona con menos árboles, más despejada, y después de unos cuantos metros se llega a la Cañada Manrique, solo hemos andado unos 2.5 Km. pero parecen más por la cantidad de cosas que hemos visto ya. Hoy predominan los marrones sobre los verdes en muchos de los paisajes, ahora el otoño es la época que toca disfrutar.




Después de observar las indicaciones y ver el camino que sube paralelo al cual se viene seguimos con dirección a Calasparra, dejando ese camino reservado para la vuelta.


 
Por aquí accedemos a la urbanización La Cañada,  que entre caminos nos lleva a la carretera de acceso a Calasparra.
 



En éste punto se cruzan dos de los senderos que vienen del Santuario. Hoy elegí un camino de piedras que señaliza la ruta a seguir, aunque no pertenece al PR-MU 86 sino al 85, el 86 sigue recto por el camino que hay justo enfrente al llegar a la carretera, cruzándola, y el otro, el 85 que seguí va hacia la derecha, en dirección a las rotondas y carretera de entrada al pueblo. Los dos llevan hacia Calasparra pero el del camino de piedras me llamo más la atención. Una vez en la entrada del pueblo tocó volver para entrar en la siguiente parte del recorrido, que lo veía más interesante que esta zona.



Este trozo fue quizás el más feo y peligroso ya que trascurre por la carretera y hay que llevar cuidado con los coches en las rotondas y demás cruces, tomando siempre dirección hacia Calasparra, y entrando por la Avd. Juan Ramón Jiménez. Aquí lo más interesante son las vistas y el camino de piedras que se han currado, porque hay unos cuantos metros.




El cielo llevaba un buen rato avisando de que iba a mojarme, pensé que cuando llegara al pueblo quizás podría resguardarme hasta que parase un poco, pero cuando vi que iba a estar chispeando toda la mañana, decidí no quedarme allí y regresar.



Así que una vez visto el recorrido. Llegando a la entrada del pueblo di la vuelta, para regresar de nuevo hasta el cruce que antes había visto de la Cañada de Manrique, donde empieza otra de las partes bonitas del día.



Subí por el camino que antes decía que había dejado reservado para la vuelta, el cual indica el desvío hacia el Mirador del Campillo y Senda de la Huertecica. Camino de tierra ya, donde empezó a llover otra vez, menos mal que solo fue ligeramente. Últimamente no me escapo, cada vez que salgo a andar me llueve, y es que llevamos más de un mes lloviendo día si y día no. 


Se atraviesa por donde transcurre el río Moratalla, y aunque ha estado lloviendo días atrás el cauce sigue estando hoy sin una gota. De todas formas hay carteles de precaución, avisándonos de una posible avenida de agua. Pasando a continuación por al lado de algunas casas que según he leído tienen los nombres de la Casa del Cura y las Casas del Tío Paula.


El camino va subiendo y bajando unos pocos metros entre algunas curvas. Hasta que comienza a subir un poco más empinado viéndose cada vez mejores vistas del paisaje de la zona. Hay alguna curva que hace de mirador natural en el camino, desde donde pararse a observar el bonito lugar desde arriba, viendo por donde acabamos de subir.




A lo lejos se ve el Cerro de Rotas con varias antenas a la vista y una garita de vigilancia que se observa perfectamente desde donde me encuentro. Siguiendo por el camino, nos lleva directamente al Mirador del Campillo, al que llegamos tras cruzar entre estos dos pivotes de piedras. El recinto del Mirador está vallado con maderos.


Conforme había terminado de cruzar ese paso mire hacia atrás y vi la señal de coto intensivo de caza, y pensé, ufff, menos mal que no había nadie pegando tiros por aquí hoy, porque no sabia que estaba en un coto.

En el mirador me encontré con mucha información en carteles explicativos sobre esta reserva natural, vegetación y sobre el proyecto de restauración ambiental del hábitat para la nutria, animal sobre el que explican todo muy bien.


Girando a la derecha se baja enseguida a la senda de la Huertecica, llegando a un paraje precioso entre la vegetación de ribera, llamado aquí "bosque de galería", pasando cerca del Segura y encontrando un recorrido entre árboles y arbustos de mil clases, con una senda restaurada con maderas, puentes y andando casi sobre el río.



Guardando el máximo silencio posible e intentando no hacer ruido ni al andar, fui con la idea de contemplar cada detalle, y sonido del lugar, y con la esperanza de encontrarme, ver, o de lejos escuchar, algunos de los animales que había podido leer que había en la zona.

Mientras iba andando disfrute del silencio acogedor del lugar, el cual solo se rompía a veces por mi, cuando pisaba en alguna madera que estaba algo hueca por debajo y crujía, y también rompía el sigilo el agua del río a su paso por algún pequeño salto o remolino, algún pajarillo que tímidamente piaba como preguntando a los de alrededor si había parado ya de llover, o alguna ardilla que subía arañando el tronco de algún árbol.



Entonces recuerdo que respire hondo, y sonreí de satisfacción por lo todo lo bonito que estaba viendo y sintiendo, y sin saber muy bien porque, se me vino a la cabeza una frase que dice “la sonrisa es mía pero el motivo eres tú”, no se de quién es la frase pero me parece bonita, como todo lo que estaba disfrutando por aquellos lugares ese día.




Y así recreándome  con cada detalle de la senda, fui avanzando cobijado entre la vegetación del bosque, sin perder detalle del mismo, alegrándome de haber dejado ese trocito para el final, ya que fue lo mejor del paseo, y quedándome así un recuerdo especial, más todavía de lo que ya había podido percibir hasta entonces.



Al salir del bosque se andan unos pocos metros para llegar al asfalto, se pasa por un transformador eléctrico y enseguida se sale al cruce por el que esa mañana pasé al principio del recorrido, muy cerca ahora ya del Santuario y del final del paseo de hoy.




Todavía antes de terminar pude deleitarme con algún que otro detalle que anteriormente esa mañana pase por alto, como algún pequeño salto de agua, o un pequeño mirador desde donde se ve el río y los merenderos desde arriba  llegando ya al final.




No pude resistir la tentación de bajar abajo para ver de cerca ese ultimo trocito antes de irme, coloreado con los tonos otoñales y las hojas recién caídas.



Pocos días después, volví a dar una vuelta por el lugar con alguien que tenía muchas ganas de salir a andar, y que precisamente fue quien hace tiempo me hablo del sitio. Nos encontramos con no poder cruzar por el río Moratalla, ni por el otro cruce que da acceso al bosque galería, ya que los dos tramos llevaban agua por fin. Así que ese día nos quedamos con la gana, pero volveremos de nuevo nos dijimos…  




 Volvimos, y cruzamos...