martes, 8 de mayo de 2012

Estrecho de las Cuevas-Cueva Negra-La Encarnación.

Para continuar donde lo dejamos el ultimo día, hoy hemos dado un segundo paseo por la zona de La Encarnación de nuevo. Este de hoy es un paseo corto pero con mucho contenido histórico.



Desde Caravaca llegamos por la carretera de Granada hasta el cruce de Cavila, tomando allí dirección Lorca, y a los poco metros en la carretera nos encontramos a la izquierda el primer desvió hacia La Encarnación, justo después de la primera empresa de productos agrícolas y abonos. Hay varios desvíos para llegar, pero este es el mejor para dejarnos justo donde terminamos el ultimo día.



Así que hoy empezamos a partir del cartel indicador de la subida a la Ermita, en el Arrabal de la Encarnación, subiendo por la pista, ya sin asfalto, que nos llevara sin perdida hasta nuestra primera parada, la Ermita Vieja de Nuestra Señora de La Encarnación.



Mientras subíamos nos deleitamos con este paisaje primaveral de nubes y cielo azul, fijándonos en algunos detalles de la zona como un pequeño puente que salva el desnivel para que una acequia lleve el agua al otro lado.



Volvemos la vista atrás para contemplar el entorno, el tramo de subida es de un poco mas de un kilómetro y muy cómodo de andar, con estupendas vistas y rodeados de pinos así como de abundante vegetación.



Vamos viendo la Ermita al fondo, pero antes de llegar, a nuestra izquierda podemos observar algunos restos de las antiguas Canteras Romanas.




Llegando al paraje de la Ermita, vemos una serie de paneles informativos que nos explican perfectamente la zona, de los que hemos aprendido, y utilizamos para comentar lo que vimos aquí. Aunque este blog no es de difusión histórica ni cultural nos parece tan interesante el sitio que queremos apuntar algunos datos sobre la zona.

Según podemos leer en dichos carteles, en el s. I a.C. se construyo en el Santuario de la Encarnación un primer y pequeño templo de orden jónico del que solo se conservan sus cimientos.
 

Además existen otros restos conservados en pie correspondientes a un templo de orden jónico, sin podio, rodeado por un amplio pórtico de columnas. Solo comparable a templos situados en la zona de Asia Menor.


 




Como seguimos leyendo, tras la conquista castellana del Reino de Murcia, la Orden de Santiago, recupera este espacio para culto Cristiano. El conjunto monumental consta además de la Ermita, de una casa del ermitaño, un aljibe y un amplio espacio abierto utilizado como colmenar.


 






El conjunto bien merece observarlo detenidamente y pararse en cada detalle de los que hemos ido leyendo, buscándolos sobre el terreno y disfrutando de su vista. Por no recargar el texto de datos históricos ni arquitectónicos hemos ido dejado también las fotos de los paneles informativos para su lectura.




Antes de dejar éste lugar, seguimos a la derecha de la ermita unos carteles indicativos que nos señalan más canteras Romanas, y por donde a los pocos metros del camino nos encontramos con ellas.



Es impresionante el poder ver estas excavaciones, pensando en los siglos que llevan aquí estas piedras trabajadas e imaginando su extracción y  manipulación por gentes y maquinaria de aquella época,  sacandole esas piezas de piedra a la roca para poder construir lo que hemos visto. Además de todo eso el lugar nos ofrece un ambiente verdaderamente bonito y tranquilo donde relajarse un rato y disfrutar la vegetación y el entorno natural que nos rodea.



Dejamos ahora esta parte para continuar el paseo de hoy, subiendo un poco más por el camino que le va dando la vuelta al cerro y evitando así el Barranco de la Virgen, llegando por aquí a su parte alta y contemplando unas bonitas vistas de alrededor, además de algunos detalles como estos pequeños muros de contención hechos con  el mismo tipo de piedras que tanto abundan por la zona.




Durante el comienzo de la bajada vemos panales de abejas, así como una bonita zona cerca del camino con bastantes flores, romero también en flor, etc. debido a la época en la que nos encontramos, plena primavera. Incluso podemos apreciar algún otro pequeño insecto parado sobre los pétalos de alguna flor.




Y tan a gusto íbamos contemplando y disfrutando de  todo cuando de pronto, se nos presento un inconveniente, una valla en medio del camino cortándonos el paso, sabíamos de la existencia de cadenas, pero ahora vimos que estaban colocando una valla en todo el perímetro. 
 

Estuvimos mirando por la izquierda, y nos llevaba al barranco detrás de la ermita, también miramos por la derecha, hasta que al final y no sabemos muy bien como, volvimos de nuevo a estar en un camino…
 


Nos encontramos con alguna especie de mirador desde donde se puede ver toda la parte por donde el último día estuvimos paseando acercándonos a esta zona de hoy. Seguimos viendo más y más vallas.




Vimos por donde íbamos caminando éstas cuevas que no dudamos en subir a verlas y disfrutarlas. Después de una pequeña cuesta algo empinada de tierra con piedras y algún zarzal que otro, se puede llegar bien justo a la boca de éstas cuevas. Y también descansar a la sombra bajo estas rocas contemplando el precioso paisaje.





Una vez cogido aliento tras subir aquí y descansado unos minutos, volvimos a bajar por el mismo sitio con cuidado de no resbalar por el terreno y continuamos bajando hasta el camino que nos lleva a la parte más cercana del río Argos.




Hoy conforme bajamos, cogimos una senda por detrás de las casas, antes de bajar al río, para ver desde más arriba y más cerca las Cuevas del Rey Moro, así como también ver toda la senda que cogeremos después y que nos llevara de nuevo bajo estas rocas, a la zona donde pasa el río.




Como no podía ser de otra manera, por supuesto que también, antes de bajar al camino de vuelta, visitamos los yacimientos arqueológicos Neandertales de la Cueva Negra, su entrada y cercanías de esa cueva. Imaginando como hace millones de años aquellos hombres consiguieron hacer sus primeros fuegos aquí. Primeros fuegos que, según los estudios de la zona, son los más antiguos encontrados de toda Europa.

 

Una vez visto todo el lugar desde arriba, bajamos para coger la senda que desemboca al río, con este pequeño desfiladero, parte ya conocida del último día, y donde nos volvimos a parar disfrutando del lugar, también del frescor y humedad de la zona. Ya que en esta época del año el sol va calentando en exceso a ciertas horas del medio día. Desde aquí seguimos un poco hacia delante llegando de nuevo al sitio por donde empezamos, y terminando por hoy así el paseo.