martes, 22 de mayo de 2012

El Niño de Mula – apeadero de La Luz, y vuelta.


Para esta mañana la idea era andar desde Mula hasta donde lo dejamos el ultimo día, yendo en dirección hacia Bullas, y pasando por el Niño de Mula. Completando así y habiendo andado todo el recorrido de la Vía Verde entre Mula y Caravaca de la Cruz. Pero teniendo en cuenta las calurosas temperaturas, y que el tramo transcurre por caminos secundarios de la zona, habilitados para su uso pero sin ser del trazado original, pues decidimos acortar un poco el paseo y comenzar directamente desde el Niño ahorrándonos un pequeño trozo entre Mula y aquí.



Tomamos la salida hacia El Niño de Mula en la autovia y comenzamos a caminar en los ventorrillos y restaurantes que hay al llegar a la zona, haciendo los primeros metros desde aquí con dirección Mula por un camino arreglado justo al lado de la carretera, encontrando a 200 metros el desvío de la Vía Verde a nuestra derecha.




Empezamos el paseo viendo la Ermita del Niño de Mula a nuestra derecha sobre nosotros y observamos que hay un camino que sube directamente desde aquí, por su parte de atrás, el cual utilizaremos a la vuelta para visitar el recinto.




A los pocos metros nos encontramos con un túnel, éste es pequeño, y el primero de los cuatro túneles por los que vamos a pasar hoy, prácticamente  saliendo ya se tiene a la vista el segundo, casi a continuación. No sin antes pararnos en el que llaman el mirador hacia Pliego, y observar todo el valle con éste pueblo en el medio.




Entramos ya en el segundo de los túneles, también corto como el anterior, y a la salida notamos como un pequeño desfiladero nos cubre en su interior a nuestro paso.




Disfrutamos comiendo algún que otro albaricoque, de los de alguna rama que saltaba las vallas metálicas que rodeaban las huertas. Estos árboles nos los ofrecían gustosamente para que disfrutáramos probando sus frutos. Algo verdes todavía, pero en su punto justo para los que nos gusta esta fruta. Dándole así un aliciente extra al paseo a alguien que les encantan.



Pasamos bajo varios puentecillos de estos, simples acequias elevadas en el terreno pero todas con la misma forma, entre medias de las grandes rectas de las que nos tiene acostumbrados  la Vía Verde.




Además vimos algún nogal en el camino, zarzas de moras, aneas moviéndose con el viento y cantidad de variedad de flores y arbustos, alguna pequeña huerta de uso personal al lado de magnificas casas con grandes extensiones de terreno.




En todo el recorrido vimos las protecciones laterales del camino a modo de vallas de madera, las cuales nos van protegiendo de los barrancos y desniveles laterales, adornando y aportando vistosidad además de seguridad.




En esta zona las acequias elevadas cruzando barrancos se funden con todo el entorno camufladas entre la vegetación de árboles y grandes matorrales.




Tan entretenidos íbamos fijándonos en la abundante y distinta vegetación cuando ya a lo lejos vimos el tercer túnel, el más largo de todos, el más bonito, y con una característica que personalmente me encanto, y es que se ve la roca excavada en algunos trozos sin que le pusieran cemento encima. 
También le da un aspecto quizás hasta tenebroso, y nos hace pensar cuando vamos por el medio de éste túnel, con el silencio y oscuridad del mismo, cuando solo se ve la luz al final y los sentidos se agudizan, si quizás, no nos podríamos encontrar con algún residente de este lugar que desde hace tiempo estuviera por aquí…





Después de salir de este tercero, muy cerca, nos encontramos con una zona donde hay dos embalses de agua, uno a cada lado del camino, rodeados de pinos y trayéndonos a la memoria las ultimas imágenes de la zona donde andamos al final el día anterior.




A los pocos metros, se ve ya el cuarto y ultimo túnel de hoy, con el que nos desquitamos como decíamos en el anterior paseo, ya que hoy si que hemos pasado por un montón de túneles. Saliendo a continuación a nuestra zona ya conocida, destino del anterior paseo y de éste. Juntando así las dos rutas en este punto, el apeadero de La Luz.



Como decíamos al principio, al acortar unos Km. nos hemos alegrado a la vuelta por el calor.  Hemos visto otro trozo de Vía Verde, hoy a un paso mas tranquilo que otras veces y parándonos más en los detalles, que abundan en éste tramo.
Es una zona con un encanto especial, en parte por los túneles que nos hacen imaginar también aquellos viajes en tren por ésta zona.





Y como de costumbre después de unos de minutos de descanso al llegar al destino y habiendo repuesto las fuerzas toca volver.

 


Fuimos contemplando de nuevo todos los detalles que nos ofrecía este paseo hasta llegar a la pequeña cuesta que nos lleva como comentábamos por la espalda de la ermita, hasta su explanada. Donde pudimos observar detenidamente la ermita y todos sus detalles, como las tres veletas que tiene, una por cada torre, el reloj de una de ellas, las rejas en las ventanas superiores y campanario, etc.




Aquí pudimos sentarnos un momento a la sombra mientras contemplamos este lugar, y el paisaje que se ve desde allí. También leímos los carteles indicadores que nos informaron de la historia del lugar y los cuales dejamos para su lectura.



Después de este ultimo breve descanso, decidimos coger el paseo que nos condujo de vuelta a donde comenzamos, no dudando en volver la vista atrás para observar de lejos la ermita. Por delante se va viendo el lugar por donde empezamos, la zona de descanso al lado de la carretera.



Ida y vuelta se queda hoy en unos 10 Km. Según las señales unos 10 y según nuestra maquinita en unos 7, suponemos que por la perdida de señal en los túneles. Aquí dejamos la ruta.

Mapa y datos del paseo Niño de Mula – apeadero de La Luz y vuelta, con Endomondo.