sábado, 29 de diciembre de 2012

Caravaca-Loma Victoria-Barranco del Agua, PR-MU 18

"La aventura podrá ser loca,
pero el aventurero, 
para llevarla a cabo, 
ha de ser cuerdo."      Gilbert Keith Chesterton.
 
Hoy ha tocado otro paseo por los montes Caravaqueños haciendo el PR-MU 17. Es un recorrido circular con una primera zona de asfalto, atraviesa monte después en casi todo el trayecto, una zona de barranco cerca del final con la bajada de una ladera para terminar antes de llegar a la fuente Mairena, nacimiento de las aguas que bajan a las Fuentes del Marqués y lugar donde da comienzo y termina el paseo de hoy.


Desde Las Fuentes se toma dirección hacia el Llano de Bejar o el Llano como aquí le llamamos, una vez recorrido un primer tramo torcemos hacia la derecha con dirección hacia la Loma Victoria, atravesando una zona de monte preciosa, con vistas estupendas también. Cruzando el monte se camina hacia el Collado de La Cruz, desde donde se baja hacia la casa de La Barquilla. Algo más adelante, se toma un desvío hacia el Barranco del Agua, del cual saldremos cerca del final del recorrido para ir hacia los Calares de Mairena, casas y nacimiento de agua en la Fuente Mairena, volviendo de nuevo a las Fuentes por un camino corto al lado de una acequia.



A las 8 y poco estaba dando los primeros pasos, todavía no había terminado el sol de desperezarse, ni mucho menos de calentar. Poco a poco y a la vez que yo subía las primeras cuestas, iba también subiendo el sol iluminando sus sombras. El día fue bueno, soleado, con algo de frío al principio, y con una temperatura estupenda a partir de media mañana, suficiente como para quedarse en manga corta, ya que ni siquiera hizo aire. Teniendo en cuenta en los días que estamos de diciembre es increíble encontrarse con un día así, y con un cielo como el que vi sin una pequeña nube tan siquiera.




Salí de las Fuentes en dirección al Llano, donde las primeras pendientes empezaron a calentarme un poco el cuerpo, aunque todavía el vaho de la respiración se veía en el aire. Una vez subidas las primeras cuestas sobre el asfalto y terminada la urbanización que hay allí, se sigue algún kilómetro más para no muy lejos ver el desvío hacia la derecha y empezar a pisar ya tierra, viendo a la derecha y atrás el Cerro de los Siete Peñones. 




El primer tramo de senda en un principio no me pareció muy agradable en cuanto a piedras, por venir andando antes desde el liso asfalto. Después recordé esas pocas piedras y las eché de menos, ya que el terreno se vuelve bastante complicado más adelante. Avanzando por la senda entre los árboles se comienza a subir hacia la Loma Victoria.


Poco después y ya sin senda, se sigue subiendo, subiendo, y subiendo… por la ladera señalizada del monte, entre piedras, romero, pinos y maleza, intentando escoger la mejor piedra para poner el pie, y el mejor hueco para apoyar el bastón. Parando para tomar aire, reponer aliento, observar el entorno, buscar visualmente el siguiente punto de referencia hacia donde dirigirse, disfrutar del paisaje, y claro hacer alguna foto también. 

Además de volver a poner derecho algún palo de señalización que se había caído con el aire y que me costo localizar mientras subía, sin tener claro hacia donde dirigirme, pero en cuanto se avanzan unos pocos metros enseguida se ve alguna otra señal.





Después de un buen rato para completar la subida hasta la Loma Victoria, se llega a una especie de explanada, donde se puede ver un mojón donde apoyarse unos minutos a comer algo de fruta, que hoy si llevaba, y contemplar todo lo que hay alrededor relajándose unos minutos.





Antes de seguir con la ruta di una vuelta de reconocimiento por el lugar, viendo algún animalito rondando a lo lejos, alrededor de los árboles vi también como si algún animal hubiera estado escarbando buscando alguna raíz, y también una especie de refugio pequeño, como para una persona sola, construido con piedras en medio de aquel pequeño llano.




Merece la pena la parada para durante un rato disfrutar de lo que se ve desde arriba, de las vistas tan bonitas y de lo que hay alrededor del lugar por todos los lados. Como Caravaca, y Cehegín más lo lejos, la zona del Pinar Negro y el Gavilán por el otro lado, y un montón más de lugares y detalles en los que fijarse.





Cada detalle del horizonte o del paisaje me pareció encantador, quizás por lo que me había costado subir hasta allí para poder contemplarlo.

El precioso azul del cielo, sin una nube, aparecía solo pintado con breves trazos blancos por las estelas de aviones que al pasar dejaban su rastro.

Algo más adelante se llega a un segundo mojón, creo que señala la llegada a la zona más alta del Collado de la Cruz.



Hay señalización vertical y pintura en el suelo, y en mi opinión está bien señalizado casi todo el recorrido menos en un par de sitios en concreto donde perdí de vista las señales. Uno de ellos es por la zona del Collado de la Cruz, justo antes de bajar hacia la zona de la Barquilla, y es que al ser una zona de atraviesa monte sin senda, ni camino a seguir, hay que ir muy atento a las marcas. Además el terreno es bastante incomodo y con muchas piedras sueltas teniendo que ir también atento a cada paso donde poner el pie. 


Casi la mayoría de las marcas aquí están pintadas sobre las piedras cercanas, y también hay algunas verticales, aún con todo es muy fácil despistarse algunos metros en dirección equivocada en cuanto dejemos de ver alguna de ellas. A mi me paso, y di alguna que otra vuelta de más por la zona. 

También se pueden ver en bastantes sitios los típicos montones de piedras que todos hemos visto alguna vez indicando el camino o desvío y a los que siempre se tiene costumbre de añadir alguna piedra más de nuestra mano al pasar.

Una vez atravesada la última parte de terreno y vegetación más complicada se sale al camino de la Barquilla.



La verdad es que me dio alegría al ver el camino que baja hacia La Barquilla, que ya es una zona que si conozco mejor y donde pude repostar agua. Menos mal que la fuente está fuera del nuevo vallado que cerca toda la zona del helipuerto y casa forestal. Han hecho un nuevo camino bordeándolo por la parte izquierda, y dejando sin acceso el antiguo de la derecha. 
Muy cerca después de empezar a bajar por el camino asfaltado de nuevo, se ve una señal en un árbol indicando el desvió hacia el Barranco del Agua, tomando así el camino de tierra de la derecha y dejando de nuevo el asfalto. 



De nuevo a los pocos metros vuelve a salir una senda estrecha a la derecha señalizada con las pinturas ya conocidas en los árboles primeros de entrada a la senda, así como por un montón de piedras en el suelo, de los que antes comentaba. Aunque la foto no es muy buena por el sol de frente si se puede apreciar la senda, el montón de piedras y la pintura en el árbol de la derecha de la senda.




Las indicaciones del sendero nos llevan hacia el barranco, tramo en el que hay que llevar especial cuidado donde se ponen los pies, sobre todo con las piedras lisas y mojadas, y dependiendo de la época en la que nos encontremos más todavía, ya que de por sí hay mucha humedad, pero si se pasa recién llovido puede haber también mucha agua, y complicarse el paso en algún tramo.

Hoy no tuve ese problema pero recordé en aquel momento de soledad y silencio del lugar, las andanzas y desventuras que hace poco pasé en buena compañía de alguien, para poder cruzar un riachuelo, varias veces, y de las risas del momento por las situaciones que surgieron.



En alguna zona todavía hay alguna poza con agua de las últimas lluvias, y también se puede ver algún paso entre rocas bastante bonito.

El recorrido del PR no para de dar sorpresas en cuanto a su variedad de zonas distintas por donde pasar y paisajes diversos, a cada paso que se da se descubren rincones preciosos.

Hay que saber apreciar la ruta aunque sea dura, recordemos que es un PR no homologado, siendo más de montaña qué de un sendero de pequeño recorrido, con un terreno complicado y con elementos de peligro en él. 




Un alivio después de salir del barranco fue volver a ver algo conocido como el deposito de agua sobre las fuentes, algo más adelante unas bonitas vistas del pueblo también, y las fuentes desde arriba, alentándome a bajar esa ultima ladera para llegar por fin de nuevo a las Fuentes del Marques y terminar el recorrido de hoy.

Para seguir el recorrido propuesto por el PR hay que abandonar la senda que nos saca del barranco, después de unos pocos metros a la izquierda fijándonos en una piedra a la izquierda del camino pintada indicando la dirección. 

Si continuamos por la senda se llega a la carretera que sube de las Fuentes hacia el Llano, o también hacia algún otro camino sobre las Fuentes, por donde también se puede bajar, aunque últimamente en muchos de esos caminos nos encontramos verjas. 

Una vez que vemos una señal en una piedra en el suelo que nos aparta de la senda, nos vamos hacia un pequeño monte a nuestra izquierda, el que después tendremos que bajar por su ladera para llegar donde queremos.



No siempre se puede confiar en que todo el camino este señalizado y aunque confiemos en que así sea para hacer el recorrido conforme está previsto, es conveniente llevar alguna maquinita y mapa por si acaso nos despistamos en algún momento, saber donde nos encontramos.

En los smartphones se pueden instalar algunas app como la que uso para dejar aquí las rutas siempre al final, pero aunque la mayoría funcionen con los mapas de San Google, los Google Maps, que son buenos, a veces también conviene ver otro tipo de mapas que en lugares de montaña vienen con mas detalles e información útil de la zona, además hay que contar con que la cobertura en la montaña no siempre está disponible, como pasó en gran parte del recorrido de hoy.

Se puede ver la zona, sobre el mapa topográfico nacional de Caravaca de la Cruz hoja 910-II / 1:25.000, que se puede descargar para uso particular, de manera gratuita de la web del Instituto Geográfico Nacional.

Por otra parte desde paseos anteriores he ido aprendiendo cosas a base de palos como se suele decir, así que esta vez me lleve ropa adecuada, bastón, comida y agua. Aunque mis pobrecitas y baratas botas sufrieron la montaña y llegaron para tirarlas.



Por fin con las Fuentes delante bajamos esos últimos metros para llegar al nacimiento de la Fuente Mayrena, y un poco más adelante cerrando el círculo terminamos el paseo.